Amado Nervo.
Cuando
lloro con todos los que lloran,
cuando
ayudo a los tristes con su cruz,
cuando
parto mi pan con los que imploran,
eres
tú quien me inspira, sólo tú.
Cuando
marcho sin brújula ni tino,
perdiendo
de mis alas el albor
en
tantos barrizales del camino,
soy
yo el culpable, solamente yo.
cuando
miro al que sufre como hermano,
cuando
elevo mi espíritu al azul;
cuando
me acuerdo de que soy cristiano,
eres
tú quien me inspira, sólo tú.
Pobres
a quienes haya socorrido,
almas
oscuras a las que di luz:
¡No
me lo agradezcáis, que yo no he sido!
Fuiste
tú, muerta mía, fuiste tú…
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