Compartido por: Esteffania Rivero Casasola.
Alias: Vimady
- No te había visto en mucho tiempo- le dije.
Y era verdad, bueno, aproximadamente verdad. Lo cierto es que, si bien no nos habíamos encontrado cara a cara, en esos días se le podía encontrara por todas partes: las historias que contaban amigos y desconocidos, las fotos en redes sociales, y hasta algún reporte noticioso por aquí y por allá, unos meses antes era una persona más; una de millones que habitamos en este mundo aburrido y lleno de cosas extrañas que no nos sorprende en absoluto. Pero ahora…
- ¡Estás por todas partes! – Continué- viajas, todo el mundo te ve, todo el mundo habla de ti… no me vas a decir que no te sorprende.
- ¡Claro que me sorprende!- contestó, en varios aspectos no había cambiado: seguía dando la impresión de que se alegraba al verme, por ejemplo, y creo que se alegraba de verdad – si hace un año me hubieras dicho que esto iba a pasar…
- ¿Y qué fue lo que pasó?
- Me alegra mucho que preguntes- respondió. Estábamos en su departamento. Que era el mismo, tan pequeño y desarreglado como siempre. Se levantó, se puso a rebuscar entre y cajas de cartón y regreso con una de ellas, una caja cubica, no muy grande ni muy chica.
No sé porque, pero pensé que una caja así podía contener muchísimas cosas: un vestido de novia o una bola de boliche, o una consola de videojuegos con sus accesorios, o…
- Todo lo que esta lo que está pasando se lo debo a lo que está dentro de esta caja- dijo, y la abrió.
No sabía si en verdad quería ver lo que contenía esa caja porque en un principio eso era lo que me había separado de él, pero mi curiosidad era más fuerte. Sinceramente yo sentía que era mayor mi gusto por verlo, que el que reflejaba su mirada mientras sostenía la caja, me preguntaba con frecuencia si el conservaba el sobre que le puse en su bolsa el ultimo día que lo vi, también me hubiera gustado mirar su rostro mientras leía lo que le había escrito en esa hoja blanca la cual doble con mucho cuidado, me quede mirando fijamente sus ojos perdiéndome entre mis recuerdos, cuando sonriendo me puso en la manos esa caja que de lejos parecía extraña, pero cuando la tuve en mi manos vi que era la misma que yo le había dado hace algunos años atrás. En esa caja había un sobre que me pareció familiar, la caligrafía que se alcanzaba a leer en el exterior de él sobre era la mía, era mi carta.
- Tú fuiste lo que pasó, tú fuiste lo que me pasó, - me dijo- las palabras y versos que escribí eras tú, siempre haz si do tu. Cuando me diste esto, me di cuenta de cuánto tiempo me había tomado aceptar porque siempre estabas junto a mí y porque yo quiero que estés aquí. Siento que te llame con mi pensamiento porque desde que me fui estas más
presente que nunca, ahora sé que tu eres mi musa, he viajado por todo el mundo para decirte que ya soy de ti, aun que no encuentro las palabras cuando estoy confundido, pienso en ti y todo se aparece.
Lo mire fijamente tratando de encontrar los mismos sentimientos que sentía en mi mirada, tomo aire y me dijo:
- Tú me lo diste y te lo puedes llevar, pero solo... si tu quieres.
- Yo, lo que quiero... es quedarme, siempre quise quedarme.
Este es un espacio creado para formar una comunidad literaria en la que se pueda compartir el trabajo propio y conversar con personas que comparten el gusto por las letras. En este espacio esperamos ofrecer el apoyo a otros escritores para de esta manera difundir la lectura y escritura. Para el lector tenemos a disposición el correo tintalys@gmail.com al cual pueden comunicarse ya sea por motivo de una queja, sugerencia o bien para compartir un material propio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario