viernes, 20 de mayo de 2016

Requiescat.

Oscar Wilde.

Marchad con paso leve, que está cerca
ella bajo la nieve;
con voz queda si habláis, pues ella escucha
crecer las margaritas.
Su cabello dorado y encendido
ya lo empaña la herrumbre;
la que se erguía joven y lozana,
deshácese en el polvo.
Igual que un lirio y como nieve blanca,
ella advertía apenas
que fuese una mujer: tan dulcemente
dióle sazón la vida.
Maderas de ataúd, pesadas losas
yacen sobre su pecho;
a solas yo me entrego a la amargura,
pero ella descansa.
Guardad silencio y paz, que ya no oye
ni lira ni soneto.
Toda mi vida yace aquí enterrada.
Con más tierra cubridla.


(Traducción de M. Manent)

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