miércoles, 18 de mayo de 2016

Cobardía.

Amado Nervo.

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul!…
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis…
Con febril premura,
“¡Síguela!”, gritaron cuerpo y alma a la par.
… Pero tuve miedo de amar con locura;
de abrir mis heridas, que aun suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!




La Puerta.

 Amado Nervo.

Por esa puerta huyó diciendo: “¡Nunca!”
Por esa puerta ha de volver un día…
Al cerrar la puerta, dejó trunca
la hebra de oro de la esperanza mía.
Por esa puerta ha de volver un día.
Cada vez que el impulso de la brisa,
Como una mano débil, indecisa,
levemente sacude la vidriera,
palpita más aprisa, más  aprisa
mi corazón cobarde que la espera.
Desde mi mesa de trabajo veo
la puerta con que suenan mis antojos,
y acecha agazapado mi deseo
en el trémulo fondo de mis ojos.
¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo,
he de aguardar con la mirada incierta
a que dios me devuelva, compasivo,
a la mujer que huyó por esa puerta?
¿Cuándo habrán de temblar esos cristales
empujados por sus manos ducales,
y con su beso ha de llegarme ella,
cual me llega en las noches invernales
el ósculo piadoso de una estrella?
¡Oh Señor, ya la Pálida está alerta;
Oh Señor, cae la tarde ya en mi vía
Y se congela mi esperanza yerta!
¡Oh Señor, haz que se habrá al fin la puerta
y entre por ella la adorada mía!
… ¡Por esa puerta ha de volver un día!

martes, 17 de mayo de 2016

Sólo tú.

Amado Nervo.

Cuando lloro con todos los que lloran,
cuando ayudo a los tristes con su cruz,
cuando parto mi pan con los que imploran,
eres tú quien me inspira, sólo tú.
Cuando marcho sin brújula ni tino,
perdiendo de mis alas el albor
en tantos barrizales del camino,
soy yo el culpable, solamente yo.
cuando miro al que sufre como hermano,
cuando elevo mi espíritu al azul;
cuando me acuerdo de que soy cristiano,
eres tú quien me inspira, sólo tú.
Pobres a quienes haya socorrido,
almas oscuras a las que di luz:
¡No me lo agradezcáis, que yo no he sido!
Fuiste tú, muerta mía, fuiste tú…

Yo voy soñando caminos…

Antonio Machado.

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas y los verdes pinos,
las polvorientas encinas! …
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero…
La tarde cayendo está.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión,
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”
Y todo el campo un momento
se quedó mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quien te pudiera sentir

en el corazón clavada”.

Estrenamos Logo

Bueno, como saben Tinta, Luz y Sombras es un blog y comunidad que apenas va empezando, por esta razón necesitamos algo representativo que permita reconocer la comunidad.
    De momento utilizaremos el siguiente logo de manera provisional, digo de manera provisional por que experimentará varios cambios, después de todo la literatura está sujeta a la imaginación y por ende también nuestro logo, sin embargo, el logo mantendrá la misma estructura.


De hecho desde hace unos días pueden ver el logo en el Header del blog.

La Mecánica del Corazón (Reseña).

Redactada por: Francisco Ortega.

Esta novela romántica del autor francés Mathias Malzieu está reconocida como Best-Seller en México, España y Francia.
   La manera en que el autor toma el roll del personaje principal (Little Jack) mientras relata la historia hace que se vuelva casi intima, volviendo al lector tanto cómplice como confidente, y permitiendo envolvernos rápidamente en la historia llegando inclusive a sentir pena o alegría ante las situaciones que acontecen en el camino de Little Jack.

La historia comienza en un pequeño pueblito llamado Edimburgo un 16 de Abril de 1874, llamado en el transcurso del libro “El día más frío de la historia” en el que nace nuestro simpático personaje principal. Al momento de su nacimiento, Little Jack nace con el corazón congelado, sin embargo, con ayuda de un pequeño reloj cucú de madera, la doctora Madeleine, quien es sospechosa de brujería por sus métodos quirúrgicos, logra salvar al pequeño ajustando la mecánica del reloj al funcionamiento del corazón del pequeño.
   Tras un par de años la doctora Madeleine establece al pequeño Jack tres reglas de vital importancia para preservar la mecánica de su corazón:

Ø  Uno: No toques las agujas.
Ø  Dos: Domina tu Cólera.
Ø  Tres: No te enamores nunca.

Sin embargo un día Little Jack, mientras paseaba por el pueblo de la mano con Madeleine, se encontró con un pequeña cantante miope de la cual se enamora. En busca de esta pequeña cantante Little Jack se enfrasca en un viaje, dando lugar a una interesante aventura, la cual recomiendo ampliamente como lectura ligera y entretenida.

La Mecánica del Corazón es un libro ligero y fácil de leer; que cuenta con personajes entrañables que incitan a la imaginación del lector a soñar mil cosas.
   En mi opinión recomiendo el libro ya que nos permite ver las cosas de una manera diferente a lo convencional, definitivamente una ventana a otro mundo.

Ficha Técnica.

Título: La Mecánica del Corazón.
Título Original: La Mécanique du Coeur.
Autor: Mathias Malzieu
Editorial: Reservoir Books
Año de publicación: 2009 Random House
Mondadori S.A.


sábado, 14 de mayo de 2016

Cajas, cartas y recuerdos

Compartido por: Esteffania Rivero Casasola.
Alias: Vimady
- No te había visto en mucho tiempo- le dije.
Y era verdad, bueno, aproximadamente verdad. Lo cierto es que, si bien no nos habíamos encontrado cara a cara, en esos días se le podía encontrara por todas partes: las historias que contaban amigos y desconocidos, las fotos en redes sociales, y hasta algún reporte noticioso por aquí y por allá, unos meses antes era una persona más; una de millones que habitamos en este mundo aburrido y lleno de cosas extrañas que no nos sorprende en absoluto. Pero ahora…
- ¡Estás por todas partes! – Continué- viajas, todo el mundo te ve, todo el mundo habla de ti… no me vas a decir que no te sorprende.
- ¡Claro que me sorprende!- contestó, en varios aspectos no había cambiado: seguía dando la impresión de que se alegraba al verme, por ejemplo, y creo que se alegraba de verdad – si hace un año me hubieras dicho que esto iba a pasar…
- ¿Y qué fue lo que pasó?
- Me alegra mucho que preguntes- respondió. Estábamos en su departamento. Que era el mismo, tan pequeño y desarreglado como siempre. Se levantó, se puso a rebuscar entre y cajas de cartón y regreso con una de ellas, una caja cubica, no muy grande ni muy chica.
No sé porque, pero pensé que una caja así podía contener muchísimas cosas: un vestido de novia o una bola de boliche, o una consola de videojuegos con sus accesorios, o…
- Todo lo que esta lo que está pasando se lo debo a lo que está dentro de esta caja- dijo, y la abrió.
No sabía si en verdad quería ver lo que contenía esa caja porque en un principio eso era lo que me había separado de él, pero mi curiosidad era más fuerte. Sinceramente yo sentía que era mayor mi gusto por verlo, que el que reflejaba su mirada mientras sostenía la caja, me preguntaba con frecuencia si el conservaba el sobre que le puse en su bolsa el ultimo día que lo vi, también me hubiera gustado mirar su rostro mientras leía lo que le había escrito en esa hoja blanca la cual doble con mucho cuidado, me quede mirando fijamente sus ojos perdiéndome entre mis recuerdos, cuando sonriendo me puso en la manos esa caja que de lejos parecía extraña, pero cuando la tuve en mi manos vi que era la misma que yo le había dado hace algunos años atrás. En esa caja había un sobre que me pareció familiar, la caligrafía que se alcanzaba a leer en el exterior de él sobre era la mía, era mi carta.
- Tú fuiste lo que pasó, tú fuiste lo que me pasó, - me dijo- las palabras y versos que escribí eras tú, siempre haz si do tu. Cuando me diste esto, me di cuenta de cuánto tiempo me había tomado aceptar porque siempre estabas junto a mí y porque yo quiero que estés aquí. Siento que te llame con mi pensamiento porque desde que me fui estas más
presente que nunca, ahora sé que tu eres mi musa, he viajado por todo el mundo para decirte que ya soy de ti, aun que no encuentro las palabras cuando estoy confundido, pienso en ti y todo se aparece.
Lo mire fijamente tratando de encontrar los mismos sentimientos que sentía en mi mirada, tomo aire y me dijo:
- Tú me lo diste y te lo puedes llevar, pero solo... si tu quieres.
- Yo, lo que quiero... es quedarme, siempre quise quedarme.